Cómo conservar los mangos de las navajas

Conservar los mangos de las navajas es una cuestión que siempre genera dudas especialmente en los nuevos coleccionistas de navajas personalizados. Como hacer el debido mantenimiento para que éstos mantengan el tamaño, estabilidad, textura y colorido original.

conservar los mangos de las navajas

Por regla general, básicamente el método de tratamiento es el mismo, con sutiles diferencias para cada tipo de material.

Probablemente entre los materiales nobles comúnmente utilizados en la confección de navajas finos, el cuerno sea uno de los mecánicamente más fuertes y que requieren menor mantenimiento.

Conservar los mangos de las navajas es fundamental 

Dependiendo del uso de la navaja, si es excesivamente expuesto al agua y al sol el cuerno puede adquirir un aspecto de hueso viejo, medio blanquecino y aspecto resecado.

En el caso de que se produzca esta rarísima hipótesis, recomendamos macerar unas 10 píldoras de permanganato de potasio, diluir en poco agua y encharcar un algodón con la solución.

Utiliza guantes de goma, el permanganato mancha las manos y la piel, tardando en quitarse, pasando uniformemente por todo el mango, por cerca de 10 o 15 minutos.

El permanganato oxida la queratina, que tomará una coloración, que puede variar de la crema clara al marrón, dependiendo de la exposición.

Cuando esté en el color deseado, basta con lavar con agua corriente y enjuagar inmediatamente con un paño seco, limpio y suave, para evitar que la hoja y otras piezas se oxiden. Esto dará un aspecto más bonito y nuevo al mango.

Después de eso, para optimizar el contraste de los colores, pasa la grasa de zapato negro con un cepillo de dientes viejo por toda la extensión de la empuñadura en cada eje.

A continuación, cepilla bastante con un cepillo de zapato para quitar todo el exceso de las depresiones. Después, con una franela limpia, quita todo el exceso frotando bastante, así no ensuciarás tus manos cuando vayas a usar la navaja.

Por último, se puede aplicar una ligera capa de aceite fino e incoloro para hidratar el material y evitar las grietas y la contracción.

Estas técnicas renovarán mucho el aspecto visual y estructural de tu navaja 

Si el aspecto no está mal, recomendamos tan sólo la aplicación del aceite fino al menos 4 veces al año, principalmente en los cambios bruscos de clima, pues alteraciones severas de temperatura y humedad son los mayores factores causantes de encogimiento y grietas.

Para el marfil la regla es prácticamente la misma. Dos veces al año, cuando ocurre la transición del calor al frío y del frío al calor.

Encharca bastante algodón con aceite y revisa todo el mango con él, de forma que cada centímetro quede en contacto con el aceite.

Mantén esta forma durante 24 horas y fin. Tu mango estará bien hidratado y resistirá a los cambios de temperatura y humedad.

Esta operación se recomienda también en las hipótesis de viajes donde ocurra el cambio climático mencionado

Las navajas con mango de cuerno de carnero posiblemente sea el material más susceptible al cambio climático. Aunque es un material mecánicamente muy fuerte y elástico, prácticamente irrompible y que es muy bonito, responde mucho y rápidamente al clima, por lo general se contrae.

Para evitarlo, haz una aplicación mensual de una ligera capa de aceite fino e incoloro, para hidratar el material. Pero si la contracción ya ha ocurrido, la técnica descrita para el marfil, por algunos días debe volver a aplicarse. Cuanto más fino sea el aceite mejor será la respuesta del material.

Para los mangos de madera, las posibles contracciones y grietas varían mucho de acuerdo con la densidad de la madera. Cuanto más densa y pesada la madera, menos susceptible a estos problemas.

Si la madera del mango se estabiliza con resina, por medio de un proceso eficiente, estos problemas no deberían existir. Pero si no se estabiliza, basta con la hidratación con aceite fino e incoloro.

Obviamente pueden ocurrir problemas cuya solución sea sólo la sustitución del material del mango de tu navaja, pero eso es rarísimo.  

El ideal es prevenir, manteniéndola siempre hidratada.

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