El libro "El Quijote, gran madrugador y amigo de la caza" del abogado Santiago Ballesteros tiene un título expresivo que invita a conocer una faceta desconocida del hidalgo caballero creado por Cervantes.

La obra del abogado ciudadrealeño experto en temas cinegéticos fue presentada en La Casa de Cervantes en Valladolid, actualmente habilitada como museo dedicado al escritor Miguel de Cervantes que además está situado en el inmueble que ocupó el escritor durante su estancia en Valladolid entre los años 1604 y 1606.

A la presentación acudieron  José Luis Garrido Martín,  presidente honorifico de la Federación de Caza de Castilla y León, y el cantautor y catedrático de Ciencias de la Información,  Patxi Andión, prologuista del libro de Ballesteros.

Jose Luis Garrido explicó durante la presentación del libro como era la caza en Valladolid en el año en el que Miguel de Cervantes escribía  El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha hablando un poco de las costumbres de aquella época donde se utilizaban armas de avancarga como el mosquete y el arcabuz.

El actual Reglamento de Armas de España define las armas de avancarga como " Arma de fuego en la que la carga de proyección y el proyectil se introducen por la boca del cañón o, en su caso, por la boca de la recámara del tambor. La carga de proyección es de pólvora negra o de sustancia explosiva o pirotécnica similar."

Por lo tanto, son armas de avancarga el arcabuz, el trabuco y el mosquete, así como los primeros cañones y fusiles.

Hoy en día estas armas las utilizan los coleccionistas de armas pero entonces no existian las maletas para rifles de avancarga que utilizan los aficionados a estas armas para guardar sus reliquias o réplicas.

Siguiendo con el libro al que hacemos referencia, su autor destacó los pasajes de El Quijote en los que se hace alusión a la caza  en una obra que trata desde la preocupación por la seguridad en la caza en la época, a lo que ahora llamamos control de poblaciones para evitar daños a la ganadería y "los panes",  a la figura de la mujer cazadora,  así como la guerra contra el lobo y a la importancia de la carne de caza y los géneros de caza en la época, como a la caza con arcabuz y con ballesta,  y que quedaron plasmadas en la obra de Miguel de Cervantes.

También hizo referencia  a los diferentes lugares por donde se desarrollan las cacerías de Alonso Quijano y Sancho Panza, como Sierra Morena, el campo de Montiel o el río Guadiana, no dejando pasar la ocasión de recordar a escritores de aquella época que guardaron gran relación con la caza,  como a Francisco de Quevedo y Villegas,  y del que muchos de los cazadores no conocían esta faceta de este otro grandísimo escritor.