Los que tenemos perros en casa sabemos que la educación del animal es esencial para que su comportamiento social sea el correcto en todo momento, y eso incluye que el animal no se alborote innecesariamente o ladre cuando no deba.

Los ladridos son la forma de expresarse del perro cuando este detecta una situación de alerta o peligro, así que solo debemos permitir que ladre como medida de defensa en las situaciones en las que realmente exista o pudiera existir un indicio de peligro.

Los perros deben ladrar cuando se aproxima un extraño a la puerta de casa pero nunca si esa persona desconocida viene acompañada por el dueño del animal o por algún miembro de la familia que viva en la casa.

Cuando el perro ladre de manera indiscriminada, por ejemplo si subimos la música, cerramos la puerta o cualquier otra cosa que no represente peligro para el perro, somos nosotros quienes debemos decirle al perro que no debe ladrar, y esto se consigue recriminando su actitud y dándole un premio cuando cesa de ladrar.

Esto se dice fácil pero se hace difícil si el perro es terco o no hace caso e interpreta que aunque no haya peligro debe ladrar si se queda solo.. cerramos la puerta, apagamos la luz o realizamos otras acciones, y en ningún momento se lo debemos permitir.

Si el animal no hace mucho caso podemos recurrir al collar anti ladridos que es un dispositivo para recriminar al perro cuando ladra y de esta manera educarlo para socializarlo e impedir que ladre insistentemente.

Los dueños de los perros recurren a estos sistemas ante la imposibilidad de estar presentes en todo momento donde se encuentre el perro, así que el collar anti-ladridos es el guardián que vigilará al perro y le recriminará cuando ladre sin necesidad de que el dueño tenga que estar presente.

Estos collares antiladridos funcionan de manera autónoma de manera que  no necesita mando a distancia para controlar el collar, ya que todo lo que necesita para su funcionamiento se incluye en una caja estanca que contiene dentro una centralita electrónica.

Este tipo de collares educativos para perros se deben adaptar poco a poco al animal y no de manera brusca, sino de forma progresiva para que también el perro se acostumbre y se adapte a la nueva "cosa" que le ha colocado su dueño, por eso es importante que aunque el collar funcione de manera autónoma seamos conscientes de que la efectividad del collar no es del 100% al principio, sino cuando el perro se adapte por completo.

Nuestro consejo es que la primera vez que le coloquemos el collar antiladridos a nuestro perro estemos un rato con el hasta que se sienta cómodo y por supuesto debemos ser nosotros quien se lo coloquemos.