Uno de los maestros de la ciencia ficción, el escritor Isaac Asimov, creó en el libro "Yo, Robot" . Las Tres Leyes de la Robótica para proteger a la humanidad de los posibles peligros ofrecidos por la inteligencia artificial.

inteligencia artificial

La primera ley decía: "Un robot no puede herir a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra algún mal". Pero parece que tal ley no tiene más validez.

En los últimos 15 años, hemos visto varios países desarrollando armas y drones automatizados.

El Ejército de los Estados Unidos, por ejemplo, utiliza robots semiautónomos destinados a la eliminación y vigilancia de bombas.

En los años 2000, el Congreso norteamericano ordenó que un tercio de los vehículos terrestres y cazas militares fuera sustituido por vehículos robóticos.

Seis años después, cientos de robots móviles se movilizaron en Irak y Afganistán.

Para abrir puertas en combates urbanos, colocar fibra óptica, desarmar bombas y realizar otras tareas peligrosas que debían haber sido realizadas por seres humanos.

A mediados de 2005, el New York Times divulgó los planes del Pentágono para sustituir a soldados por robots autónomos.

A pesar de la aparente complejidad de la operación, hay que recordar que los robots reducen la necesidad de la presencia de seres humanos en combates.

Y, por lo tanto, salva la vida de muchos soldados, marineros y pilotos.

Uno de los grandes dilemas que rodean ese polémico tema es la regulación. ¿Quién será responsabilizado por los errores, ya que los robots no pueden ser juzgados por crímenes de guerra?

Actualmente, estas armas ya se venden en el mercado, pero sin reglamentos internacionales claros.

Esto significa que lo único que parece tener la capacidad de impedir ese comercio es la conciencia de los clientes.

El fabricante de armas rusas Kalashnikov Group hizo un anuncio discreto con implicaciones espeluznantes: la empresa reveló que desarrolló una serie de robots de combate totalmente automatizados,

Que usan inteligencia artificial para identificar blancos y tomar decisiones independientes.

El hecho es que los robots asesinos no están llegando; ellos ya están aquí.